jueves, 7 de abril de 2011

zito...

qualcuno puó ascoltarci.

Los cafés se sirvieron desde un inicio,
y los bebimos aquella vez,
no sé por qué ahora pides la cuenta,
¿que acaso no me quieres creer?

Aún no.

Aún no me resulta fácil describir ese "algo"
Aún no sé si puedo nombrarlo
Aún no sé cómo buscarlo
Ni si quiera puedo asegurar que existe
que está allá afuera
buscándome de igual manera.

Aún no sé hacerlo
pero sí sé arriesgarme
sí se luchar,
luchar por saber, por estar segura...
y cuando lo encuentre sera un día hermoso...
no cabe duda!

La diferencia

¿Qué te puedo decir?
Simplemente eres de otro color
oscuro?
claro?
qué sé yo!
Pero cautivas y mis ojos...
ya están puestos en vos.

¿En serio?

Aún no sé cuándo ni cómo pasó
Ni si quiera sé si es cierto en verdad
aún no lo logro procesar,
ni lo quiero pensar.
Eres una gran persona, no lo dudes
y un gran amigo además.

Ya no es lo mismo...

Puede que lo que mire es agua,
puede que quiera saltar y sumergirme.
Pero ya no confío en eso que veo,
puede que al quererlo ya no sea suficiente.

No sé si yo cree la cuerda floja,
pero voy caminando despacio,
precavida, llevo casco.
Ya no es lo mismo,
son otros tiempos,
otras aguas,
otras manos desconocidas que no dejaré que se metan en mi pecho
y me lo arrebaten como a una zanahoria el conejo.

¿Un sapo?

Él sufrió una metamorfosis
Él era un renacuajo
(me gustaban los renacuajos)
pero se convirtió en un sapo,
un sapo feo y solitario
que lo único que veía en el enorme lago
era su asqueroso reflejo mojado.
Un día se percató de su error,
ya era demasiado tarde,
ya nadie estaba a su alrededor,
"Fue lo mejor" se repetía,
mientras seguía admirando (patéticamente)
su exterior.

¿Eres un renacuajo?
¿o acaso un sapo?
Por favor dime que no,
supongo que esperaré un rato,
A ver si no cambias de color,
o de forma que es peor.