lunes, 10 de septiembre de 2012

Yellow: Confortable

sábado, 1 de septiembre de 2012

Lito y El Escape

Un stopmotion que hicimos con una amiga.


Por Andrea Díaz y Raquel Menéndez.

jueves, 30 de agosto de 2012

Our First Kiss

domingo, 19 de agosto de 2012

Fue hace tiempo ya

(- ¡¿Por qué sigues hablando?!  ¡CALLATE! )

Jamás escucho a mi interior en esos momentos, me vuelvo sorda...aunque grite, patalee.

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De mi boca salía un torbellino de palabras,
 destruyendo todo a su paso
sin piedad alguna arrebataba todo
 y una vez afuera ya era inútil siquiera intentar controlarlo.

Vos ahí parado, viendome...
viendome desconsolado,
tus ojos jamás fueron expresivos
pero ese día me hablaron,
podía ver trás ellos, tu corazón echo pedazos.

Mi boca no cesaba de hablar,
quería curarte con ellas
pero todo lo que hacían era acuchillarte más,
fue entonces cuando dijiste

-¡YA BASTA!

Y de pronto...
El tornado cesó
El silencio se adueñó del momento
Mi boca se cerró
y tus ojos desataron un mar,
un mar en el que yo ya no podía navegar.

Caminé en dirección contraria hacia a tí,
ese fue el último día que te vi.

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Te mentiría si te digo que ahora engrapo mi boca,
o que dejó de hablar
o que ya se comporta;
simplemente desde aquel día ya no es la misma,
sabe cuando parar, o por lo menos
deja silencios intermedios
respiros que guían,
y la dejan reaccionar.



sábado, 18 de agosto de 2012

Están esas personas que hacen las cosas 
y esas que sólo las dicen.

Palabras que queman

De esas veces que hasta sentís que te cuesta decir las palabras,
que te atrangantás,
que cuando por fin las sacas   escupes
son como de fuego y regresan 
y te queman, te atacan.

A veces...prefiero quedarme callada.

Tardes de Lluvia

Era una tarde de lluvia y pensé
que podría pasar horas viendo la lluvia caer,
bebiendo café o quizá una taza de té;
sola yo con mis pensamientos
que se deleitan por el sonido del caer de las gotas,
que también las disfrutan mis dedos
mientras los extiendo y bailan con el viento,
al mismo tiempo que el olor a tierra mojada 
se cuela por mis adentros.

Escuché cerrar la puerta,
y un par de llaves postrarse sobre la mesa,
mientras tus pasos y la cola de Canella
me confirmaban tu tan anhelada llegada.

Jugando a la distraída
me sorprendiste con un beso en la mejilla,
y me acompañaste en aquella tarde al parecer gris,
pero llena de armonía.